La crecida del río Paraná en los últimos días impulsó la llegada masiva de camalotes, un fenómeno que impacta tanto en la pesca como en los servicios y la vida cotidiana en la región.
La gran cantidad de plantas acuáticas dificulta la tarea de pescadores y aficionados, ya que las líneas quedan atrapadas entre la vegetación y reducen las posibilidades de captura. La presencia constante de estos «islotes verdes» también complica la navegación en embarcaciones pequeñas.
El fenómeno no solo afecta la actividad recreativa y laboral, sino que además implica riesgos. Entre los camalotes pueden desplazarse animales, como víboras, lo que genera preocupación en quienes transitan o permanecen en la zona costera.
La situación también tuvo impacto en el servicio de agua potable. La empresa Aguas Santafesinas debió intervenir sus tomas para retirar la vegetación acumulada, lo que provocó baja presión y cortes en distintos sectores.
Para enfrentar el problema, se desplegó un operativo con personal y maquinaria destinado a limpiar los filtros y restablecer el funcionamiento normal del sistema, en un contexto marcado por la magnitud inusual del fenómeno.